Fútbol

IRUÑA, 1 – Betis Pamplonés, 0. Gol marcado por Julián Lizarraga.

Era el 21 de abril de 1940. El Betis vestía camiseta roja y blanca, a rayas, y pantalón azul; el Iruña, camiseta amarilla y negra, a rayas, y pantalón azul. Se jugó el partido en un campo habilitado en terrenos de Larrabide, más o menos donde hoy se halla el estadio del mismo nombre, dedicado ahora al atletismo, y que entonces era un terreno abierto (larrabide = camino del prado). Unas casetas de arbitrios municipales eran los vestuarios.

Fue el primer partido oficial del Iruña pero el club, todavía sin formalidades, se había creado unos meses antes, durante el verano previo a la temporada 1939-1940. Era una idea que venían madurando varios chavales de las escuelas de San Francisco, las mismas que hoy acogen a cientos de niños y niñas en el edificio que se erigió en 1902 según proyecto del arquitecto Arteaga. Había llegado, pues, el ansiado debut en competición oficial.

La Federación Navarra de Fútbol organizaba la Copa Arrizabalaga, a la que aspiraron 12 equipos, separados en 2 grupos. En el A, además del Betis (una cuadrilla de amigos creada alrededor de la huerta Goyena) e Iruña, estaban el Águila, del Colegio Maristas, que vestía camiseta roja y azul, a rayas; el U-6, de la escuela municipal de San Juan, con camiseta azul y blanca; el Rápido, formado por una cuadrilla de la Navarrería, de rojo y blanco, y el Rácing, del colegio Calasancio, con camiseta roja y azul. En lo que no había variedad de colores era en los pantalones: todos azules. Cinco pesetas costó el equipaje de cada jugador del Iruña (en la tienda de Arrizabalaga). El Iruña quedó primero de su grupo (ganó los 5 partidos) y también ganaría la semifinal (al Flecha Azul, por 2-0, en partido que hubo de repetirse ya que, en el primero, este equipo alineó varios jugadores sin ficha) y la final, 3-2 al Amaya, del colegio Maristas, dirigido por el recordado hermano Felipe. Doce fueron los equipos que participaron en este torneo, divididos en dos grupos de seis cada uno y, de todos ellos, fue el Iruña el único que tendría continuidad.

Estos eran los jugadores que formaron aquella primera plantilla: Jesús Alfaro, Carmelo Areta, Gerardo Artigas, Jesús Barásoain, Ángel Barea, Pedro Ceballos, Vicente Cuartero, Joaquín Echeverría, Joaquín Ezcurra, Javier García ((Jaiko), Javier Jiménez, Evaristo Larrañegui, Julián Lizarraga, Cruz Medrano, Onsalo, Camino Torres y Luis Salaverri. 17 jugadores. Suficientes, entonces, dado que no había sustituciones (ni siquiera la del portero). El entrenador, Víctor Miguel López. Como representante del equipo en la Federación, Vicente Cuartero Usubiaga, padre de uno de los fundadores y conserje del campo de San Juan, el de Osasuna, lo que facilitaba las cosas al grupo de amigos a la hora de conseguir los imprescindibles balones.

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